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Tipos de traseros “atractivos” según la época
Lo que hoy se considera un trasero atractivo no siempre ha sido igual. A lo largo de la historia,
las modas, la cultura y hasta la ropa han cambiado mucho la forma ideal del cuerpo. Aquí repasamos,
de forma general, cómo han ido variando los “traseros perfectos” según cada época… y por qué al final
lo importante es que tú te sientas bien con el tuyo.
1. Antigüedad: fuerza, fertilidad y equilibrio
En las primeras representaciones humanas, como figurillas prehistóricas, se valoraban cuerpos con
caderas y glúteos grandes, asociados a fertilidad y abundancia. Más tarde, en la Grecia y Roma clásicas:
- Se preferían cuerpos atléticos, pero no extremos.
- Los glúteos se representaban firmes, redondeados y proporcionados al resto del cuerpo.
- La idea de belleza estaba muy ligada a la simetría y la armonía.
2. Renacimiento y Barroco: curvas abundantes
Entre los siglos XV y XVII, la belleza se asociaba a la abundancia y la capacidad de acceder a buena comida.
En pinturas de la época se ven:
- Caderas anchas y traseros más bien grandes y suaves.
- Formas redondeadas, sin marcar tanto el músculo.
- Un ideal de cuerpo “rellenito”, símbolo de estatus y salud.
3. Siglo XIX: corsés, faldas y traseros realzados por la ropa
En el siglo XIX, la forma del trasero visible estaba muy influida por la moda:
- Los corsés estrechaban la cintura y hacían que las caderas y el trasero parecieran más grandes.
- Las polizones (estructuras bajo la falda) creaban un trasero muy voluminoso y elevado.
- El ideal no era tanto el cuerpo “natural”, sino cómo se veía bajo la ropa.
4. Principios y mediados del siglo XX: de curvilíneo a más discreto
Años 20–40
En los años 20, con la moda tipo “garçonne”, se popularizó una silueta más recta:
- Traseros menos prominentes, más discretos.
- Vestidos sueltos que buscaban “aplanar” curvas.
Años 50: el regreso de las curvas
En los años 50 volvió el ideal curvilíneo:
- Traseros redondos y marcados, pero sin llegar a extremos.
- Cintura estrecha y cadera con volumen (silueta “reloj de arena”).
- Ropa entallada que resaltaba glúteos y caderas.
5. Años 70–90: fitness, jeans ajustados y glúteos firmes
Años 70–80
Con la explosión del aerobic y la cultura fitness:
Eliminar resina de cazoleta de pipa: Guía práctica- Se valoraban traseros firmes, elevados y musculados.
- El ideal era “duro” y tonificado, no tanto voluminoso.
- Ropa deportiva ajustada y mallas que marcaban glúteos.
Años 90
En los 90:
- Muchos modelos y actrices mostraban cuerpos muy delgados.
- El trasero tendía a ser pequeño o de volumen moderado.
- Los vaqueros de tiro bajo ponían el foco en la cadera y el vientre más que en el glúteo en sí.
6. 2000–2010: boom del “trasero grande”
A partir de los 2000, y especialmente en la década de 2010, el ideal cambió de forma muy visible:
- Se popularizó el trasero grande, redondo y muy marcado.
- La combinación de cintura muy pequeña + glúteos voluminosos se convirtió en tendencia global.
- Las redes sociales amplificaron la moda de los entrenamientos específicos de glúteos.
- También crecieron las intervenciones estéticas para aumentar el tamaño del trasero.
7. Actualidad: diversidad de tipos de trasero
Aunque las redes siguen mostrando ciertos patrones (cintura mínima y glúteos grandes y redondos),
también existe cada vez más discurso de diversidad corporal. Hoy coexisten varios ideales:
- Trasero grande y redondo, muy marcado en redes y en algunos estilos urbanos.
- Trasero más pequeño y atlético, típico del mundo fitness y del deporte de alto rendimiento.
- Trasero natural, sin buscar un “look perfecto”, acorde al cuerpo real de cada persona.
La idea de que solo existe un tipo de trasero “atractivo” se cuestiona cada vez más, y se habla con más fuerza
de salud, comodidad y autoaceptación.
¿Qué nos enseña la historia sobre los “traseros perfectos”?
- El ideal de belleza cambia constantemente: lo que ayer era “perfecto”, hoy pasa de moda.
- Cada cultura y época han preferido formas diferentes.
- La ropa, la economía, los medios y la tecnología influyen mucho en lo que se considera “atractivo”.
Conclusión: tu trasero, tal como es, podría haber sido el ideal de otra época… y quizá lo sea en el futuro.
Más que encajar en una moda, tiene sentido buscar sentirte fuerte, sano y a gusto con tu propio cuerpo.
