Índice de la Noticia
Introducción
En nuestra vida cotidiana, estamos rodeados de productos que nos facilitan tareas del hogar y nos mantienen cómodos, desde la sartén donde cocinamos hasta la chaqueta que nos protege de la lluvia. Sin embargo, tras estos accesorios se esconden compuestos químicos llamados PFAS (sustancias per- y polifluoroalquiladas) que han despertado gran interés y, al mismo tiempo, preocupación. En este artículo descubrirás qué son los PFAS, por qué se emplean en sartenes antiadherentes y en ropa impermeable, y cómo podemos convivir de manera segura con ellos.
¿Qué son los PFAS?
Las siglas PFAS provienen de “perfluoroalkyl and polyfluoroalkyl substances”, un grupo de más de 4.700 sustancias sintéticas que comparten una característica clave: poseen enlaces carbono-flúor extremadamente estables. Esta estructura es responsable de propiedades únicas, como resistencia al calor, al agua y al aceite.
“Los PFAS se han utilizado desde los años cuarenta en multitud de aplicaciones industriales y de consumo por su durabilidad y estabilidad química.”
Fuente: Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA)
Su resistencia, que los hace tan útiles, también provoca que no se degraden con facilidad en el medio ambiente, ganándose el apodo de “químicos eternos”.
Aire de casa con ventanas cerradas: cómo sube el CO2 y qué hacerPFAS en la cocina: sartenes antiadherentes
¿Quién no ha oído hablar del recubrimiento antiadherente Teflón? Este material, patentado por DuPont en 1945, está basado en un tipo de PFAS llamado politetrafluoroetileno (PTFE). Gracias a él, alimentos como huevos y crepes no se pegan y requieren poquísima grasa para cocinarse.
- Ventajas: menor consumo de aceite, fácil limpieza, excelente distribución del calor.
- Inconvenientes: a temperaturas muy altas (>260 °C), el PTFE puede descomponerse y liberar gases irritantes.
En respuesta a estas preocupaciones, muchos fabricantes han reformulado sus sartenes usando PFAS de cadena más corta o alternativas libres de este compuesto, aunque siguen existiendo debates sobre su seguridad a largo plazo.
PFAS en la moda: ropa impermeable y resistente a las manchas
La promesa de mantenernos secos bajo la lluvia y de conservar la prenda impecable tras un percance con café ha convertido a los PFAS en aliados de la industria textil. Estos compuestos recubren las fibras para repeler líquidos y evitar manchas, ya sea en chaquetas, calzado deportivo o manteles.
Sin embargo, con cada lavado se liberan pequeñas cantidades de PFAS que acaban en las aguas residuales y posteriormente en ríos, lagos y fuentes de abastecimiento de agua potable. Este ciclo plantea retos ambientales y de salud pública.
Riesgos y regulación
La administración de salud pública y ambientales de varios países han estudiado la toxicidad de ciertos PFAS y han encontrado que, tras años de exposición, pueden asociarse con:
Aire de casa con ventanas cerradas: cómo sube el CO2 y qué hacer- Alteraciones hormonales.
- Daño hepático y reducción del colesterol “bueno”.
- Afectación al sistema inmunológico.
- Problemas reproductivos y desarrollo.
“La exposición a niveles elevados de PFAS puede afectar negativamente a la salud y, por tanto, es esencial reducir su presencia tanto en el medio ambiente como en productos de consumo.”
Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)
Ante estos hallazgos, la EPA en Estados Unidos, la EFSA en Europa y otros organismos han establecido límites y recomendaciones para su uso, manejo y vertido.
¿Cómo convivir de forma responsable?
Si te preguntas cómo reducir tu exposición a PFAS sin renunciar a la comodidad, aquí van algunas sugerencias:
- Selecciona utensilios de cocina de acero inoxidable o hierro fundido, y emplea aceites saludables para evitar que los alimentos se peguen.
- Revisa las etiquetas de ropa técnica y opta por marcas que certifiquen libre de PFAS o usen tecnologías alternativas.
- Evita productos de cuidado personal (cremas, protectores solares, esmaltes) que los incluyan en su composición.
- Infórmate y recicla adecuadamente: no deseches sartenes o ropa impermeable con PFAS en la basura común.
Reflexiones finales
Los PFAS han sido protagonistas de innovaciones que benefician nuestra vida diaria, desde una tortilla perfectamente deslizada hasta un paseo sin goteras. No obstante, la ciencia y la regulación alertan sobre su persistencia y posible toxicidad. La buena noticia es que existen pasos concretos para minimizar su uso y exposición, además de alternativas cada vez más seguras.
En última instancia, se trata de equilibrar comodidad y salud, apostando por la transparencia de las industrias y por consumidores informados. Así, podremos disfrutar de la cocina y de la moda sin dejar huella química indeseada en el planeta ni en nuestro organismo.
Aire de casa con ventanas cerradas: cómo sube el CO2 y qué hacer

