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Por qué las mareas cambian cada día: luna, sol y costas en 5 minutos

¿Por qué cambian las mareas cada día?

Si alguna vez has paseado por la playa y observado cómo la línea de la orilla se retira y avanza, te habrás cuestionado por qué sucede tan fielmente cada día. El fenómeno de las mareas no es magia, sino el resultado de la danza gravitacional que mantienen la Luna, el Sol y nuestro planeta, además de la forma de cada costa. En los próximos cinco minutos descubrirás por qué el agua sube y baja, por qué dos mareas altas y dos bajas suelen marcar nuestro día, y cómo la configuración de cada litoral puede transformar este ritmo.

La influencia de la Luna: el principal director de orquesta

La Luna, a tan solo 384 400 kilómetros de la Tierra, ejerce una atracción gravitatoria que “tira” ligeramente del agua de los océanos. Aunque la idea de que la Luna “tira” de las mareas es muy popular, lo más preciso es entender que su campo gravitatorio genera una protuberancia en el agua en el lado cercano y en el lado opuesto de la Tierra.

“La marea alta no es el agua corriendo hacia la costa, sino la Tierra girando bajo una protuberancia que se forma a su alrededor.” NOAA

Como nuestro planeta rota en aproximadamente 24 horas, cada punto de la superficie pasa dos veces por la protuberancia lunar, generando dos mareas altas y dos bajas cada día lunar (unas 24 h y 50 m), ligeramente más largo que el día solar. Ese retraso de casi 50 minutos explica por qué la marea de un día se atrasa con respecto a la del anterior.

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La participación del Sol: un compañero a veces sinfónico, a veces desafinado

El Sol, pese a estar mucho más lejos (150 millones de kilómetros), también contribuye a las mareas con su masa gigantesca. Su influencia produce protuberancias de marea de menor amplitud que las lunares, pero lo suficiente para modificar el ciclo diario.

Cuando la Luna y el Sol se alinean (luna nueva y luna llena), sus fuerzas gravitatorias se suman y dan lugar a mareas vivas o muertas, con amplitudes extraordinarias. En cambio, durante los cuartos de luna, el agua recibe esfuerzos gravitacionales perpendiculares, y las mareas mueren, es decir, presentan menor rango entre pleamar y bajamar.

La costa y la profundidad: el último acto

No todas las costas viven el mismo ritmo. Un fiordo noruego puede experimentar mareas de hasta 10 metros, mientras que un litoral mediterráneo apenas variará unos centímetros. Esta enorme diversidad depende de:

  • La forma de la cuenca oceánica: bahías amplias pueden concentrar la elevación del agua.
  • La pendiente del litoral: fondos poco profundos y suaves favorecen grandes amplitudes.
  • La configuración de islas, golfos y barras submarinas que resuenan con la frecuencia de la marea.

Por ejemplo, la Bahía de Fundy, en Canadá, debe su récord de hasta 16 metros de marea a un fenómeno de resonancia natural cuya frecuencia coincide con la semidiurna lunar.

Un vistazo a la predicción de mareas

Hoy en día, las mareas se pueden predecir con gran exactitud mediante modelos numéricos que incluyen:

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  1. Datos de posiciones lunar y solar.
  2. Cartografía del fondo marino.
  3. Efectos meteorológicos, como vientos y presión atmosférica.

Instituciones como NOAA o la NASA ofrecen tablas y gráficos que permiten a navegantes y bañistas consultar las horas de pleamar y bajamar con antelación.

Curiosidades que sorprenden

¿Sabías que la Luna se aleja de la Tierra unos 3,8 cm cada año? Ese alejamiento ralentizará muy lentamente nuestras rotaciones y modificará las mareas dentro de millones de años. También resulta fascinante que en algunos lagos grandes, como el Lago Superior, se generen “mareas” muy pequeñas por efecto de la presión atmosférica y los cambios de viento.

Conclusión

En resumen, la combinación de la atracción lunar, la contribución solar y la forma de nuestras costas hace del fenómeno de las mareas un bello reloj natural que se repite día tras día. Desde la protuberancia lunar hasta la estrecha entrada de una bahía, cada detalle suma para que el agua suba y baje, marcando ritos milenarios que han influido en la navegación, la pesca y la cultura de las sociedades costeras.

La próxima vez que visites la playa, date un momento para reflexionar sobre la compleja coreografía gravitatoria que orquesta el flujo y reflujo del mar. Te sorprenderá descubrir que, en cada hebra de espuma, late el influjo de la Luna y el Sol.

Referencias:

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[1] NOAA Tides Currents, https://tidesandcurrents.noaa.gov

[2] NASA: Moon-Earth System, https://science.nasa.gov/planetary-science/solar-system/moon

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