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Por qué las despedidas son distintas según el país: besos, manos y distancia

Un adiós con sabor local

Cuando llega el momento de despedirse, cada cultura despliega su propio ritual: desde el beso en la mejilla hasta la reverencia formal, pasando por el apretón de manos o incluso la simple inclinación de cabeza. Estas diferencias no son arbitrarias: reflejan patrones históricos, sociales y psicológicos que hacen de cada despedida una experiencia única. En este artículo exploraremos por qué las despedidas varían según el país, analizando las costumbres de algunas regiones del mundo y el trasfondo que las sustenta.

El beso en la mejilla: cercanía y calidez

En buena parte de Europa Latina —España, Francia, Italia, Portugal— y en muchos países de América Latina, la despedida con uno o dos besos (bise, besito) en la mejilla es moneda corriente. Este gesto simboliza afecto, confianza y complicidad. En España, por ejemplo, lo más habitual es el doble beso: derecha-izquierda, aunque en algunas ciudades del norte puede bastar uno.

¿Por qué besamos? El antropólogo Edward T. Hall afirmaba que “la proximidad táctil refuerza el mensaje no verbal y genera empatía”.El contacto físico, aun mínimo, crea un vínculo y facilita la comunicación entre dos personas.

La página de Wikipedia sobre gestos culturales ofrece una visión amplia de estos comportamientos: Gesto (cultura). Allí se explica cómo estos besos se han ido transmitiendo de generación en generación, fusionándose con tradiciones locales y adaptándose a nuevos contextos urbanos.

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El apretón de manos: formalidad y respeto

En el mundo anglosajón —Reino Unido, Estados Unidos, Canadá— y en Alemania, el apretón de manos es la norma tanto al encontrarse como al despedirse. Sólido, breve y directo, transmite profesionalidad y respeto. En entornos de negocios, incluso se acompaña de una ligera inclinación de cabeza y un contacto visual firme.

Para muchas personas, este gesto garantiza una barrera higiénica y psicológica que equilibra cercanía y distancia. A diferencia del beso, que implica roce facial, el estrechón de manos mantiene cierta formalidad, útil en contextos laborales o primeros encuentros.

  • Reino Unido: mano firme y mirada directa.
  • Estados Unidos: a menudo se acompaña de un “Nice to meet you” o “See you soon”.
  • Alemania: más breve, pero con un agarre firme y sin soltar rápido.

La distancia personal y la curva de Hall

La conocida curva de Hall divide el espacio interpersonal en cuatro zonas: íntima, personal, social y pública. Según esta teoría, la distancia adecuada para la despedida varía de 0 a 4 metros, pero cada cultura marca sus propios límites:

Zona Distancia aproximada Culturas habituales
Íntima 0–45 cm Sudamérica, Mediterráneo
Personal 45–120 cm EE.UU., Reino Unido
Social 1.2–3.6 m Alemania, Países Nórdicos
Pública más de 3.6 m Oriente Medio en espacios públicos

La posición geográfica, la densidad urbana y hasta el clima influyen en la distancia. En ciudades muy pobladas, como Tokio o Nueva York, la gente tiende a mantener más espacio para evitar el agobio, mientras que en comunidades rurales o mercados callejeros de Latinoamérica la cercanía es normal.

Gestos exóticos y otras variantes

Algunas despedidas pueden resultar sorprendentes para el viajero ocasional:

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  • Japón: la inclinación de cuerpo (ojigi) varía según el respeto mutuo. Un ligero ángulo de 15° es aceptable entre amigos a mayor deferencia, mayor inclinación.
  • India: el namasté (manos juntas en posición de oración) es el saludo y la despedida más extendido. Se acompaña de un leve movimiento de cabeza.
  • Mariao (Colombia): en algunas comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, se intercambian palmas de mano con un ligero golpecito, a modo de bendición.
  • Brasil: en el noreste, es común dar hasta tres besos alternando mejillas. Cuantos más besos, más afecto se transmite.

¿Qué sucede en tiempos de pandemia?

Con el COVID-19, muchas normas de despedida se reinventaron. El choque de codos y el saludo a distancia (con un gesto de mano o un beso al aire) se hicieron populares. Un artículo de BBC Mundo documenta cómo diferentes países adoptaron nuevas formas de decir “hasta luego” sin tocarse.

“La necesidad de cuidar la salud redefinió un acto cotidiano”, dice la antropóloga Carolina Martín. Hoy, algunos recuperan el apretón de manos con mascarilla puesta o el saludo de pies, en Malasia, donde se juntan los pulgares y se frotan suavemente.

Conclusiones: más que un simple adiós

Las despedidas van más allá de un “hasta pronto”. Son un reflejo del vínculo que nos une, de las normas sociales y de la historia de cada lugar. Un beso puede transmitir calidez, un apretón de manos, confianza la reverencia, respeto y el gesto sin contacto, solidaridad y cuidado.

La próxima vez que viajes, obsérvalos bien: un gesto tan breve como un adiós dicen mucho sobre la forma en que una sociedad se relaciona. Como dijo María Zambrano, “la cultura es un abrazo que nunca termina”, y este abrazo se escribe cada vez que pronunciamos adiós.

Al final, todos buscamos el mismo propósito: despedirnos con cordialidad y mantener un espacio de respeto y cariño. Sea con besos, con manos o con distancia, cada gesto forma parte de la gran coreografía humana de la comunicación.

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