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Introducción: Un viaje al aula de los años 70
Abramos la puerta de una escuela de los años setenta en España. El olor a encerado y tizas coloreadas, la banda sonora de los alumnos entrando al aula y los libros de texto con tapas de colores anticuados nos trasladan a una época marcada por la transición política y social. En este artículo descubriremos las asignaturas que se impartían, los rigores disciplinarios de la época y los cambios que fueron fraguando una nueva forma de entender la educación. Todo ello, aderezado con alguna anécdota divertida y citas de quienes vivieron aquellas lecciones.
Las asignaturas de la época
En los setenta, la educación obligatoria en España aún tenía un fuerte componente memorístico. El plan de estudios de EGB (Enseñanza General Básica) comprendía ocho cursos y se estructuraba alrededor de las siguientes materias:
| Año | Asignatura | Descripción breve |
|---|---|---|
| 1.º a 4.º | Lengua Española | Lectura, redacción y ortografía tradicional. |
| 1.º a 8.º | Matemáticas | Aritmética, geometría y problemas lógicos. |
| 1.º a 8.º | Ciencias de la Naturaleza | Biología y ciencias experimentales básicas. |
| 5.º a 8.º | Ciencias Sociales | Historia de España y geografía del territorio. |
| 1.º a 8.º | Educación Física | Podía variar según la localidad y el centro. |
| Opcional | Francés o Inglés | En algunos centros de EGB se introducía un idioma extranjero. |
A estas materias se sumaban otras asignaturas como Educación Plástica, Música y, en muchas zonas rurales, Resistencias a esfuerzos físicos o ejercicios de convivencia. La duración de cada clase rondaba los 40 o 45 minutos, y el libro de texto era la biblia diaria de todo alumno.
La historia del dinero en 6 saltos: trueque, monedas, bancos y appsDisciplina y castigos: el orden en el aula
En palabras de un antiguo profesor de instituto: “La disciplina era férrea, pero no siempre injusta. Los castigos servían para corregir hábitos”. Entre las prácticas más habituales figuraban:
- Copiar cien veces un texto en la pizarra.
- Salir al pasillo con la oreja pegada señalando que “no escuchaste” la explicación.
- Suspensión de recreo: quedarse en el aula sin salir a jugar.
- Cuaderno de faltas o “parte” que se entregaba a los padres.
Además, no faltaban las miradas severas de los maestros y algún que otro pase de lista que se celebraba intentando intimidar a los más revoltosos. El rígido sistema de notas —con calificaciones de “Notable” o “Suficiente” y, en el extremo opuesto, el famoso “Insuficiente”— permitía que tantos castigos verbales como suspendidos por conducta fuesen moneda corriente.
La transición y los primeros cambios
La figura del maestro como “autoridad indiscutible” empezó a resquebrajarse con el final de la dictadura y la llegada de la Constitución en 1978. El sistema educativo comenzó a abrirse a nuevas metodologías. Algunas reformas destacadas fueron:
- Introducción paulatina de dinámicas participativas en el aula.
- Creación del Consejo Escolar en cada centro para dar voz a padres y profesores.
- Flexibilización de asignaturas troncales y optativas.
En 1979 se aprobó el Real Decreto 2387/79, que modificó ciertos contenidos de Cultura Española y elevó la importancia de la Educación para la Cívica y la Moral. Para quienes quieren consultar el texto íntegro del decreto, existe una copia digitalizada en el sitio del Boletín Oficial del Estado.
La historia del dinero en 6 saltos: trueque, monedas, bancos y appsVida cotidiana y anécdotas en el recreo
El recreo era una auténtica fiesta de conspiraciones y juegos. El patio —con su suelo empedrado o de cemento— servía de escenario para juegos como las canicas, “la rayuela” o “el pañuelo”. Según la investigadora María García en su artículo Juegos Infantiles en la España Rural de los 70 (disponible en UNED.es), “los recreos eran espacios autónomos de construcción colectiva de reglas y conflictos”.
Entre anécdotas curiosas, circulaba la tradición de “engancharse” a la cuerda cuando llegaba la hora de volver al aula, o el pacto no escrito de regalar un trozo de bocadillo a quien te ayudaba a esquivar la clásica reprimenda al profesor más estricto.
Materiales y tecnología: de la tiza al proyector
El material básico pasaba por la clásica pizarra, tizas de colores y atlas de geografía. A mediados de la década se incorporaron proyectores de transparencias y, en algunos institutos de ciudad, primeros ordenadores rudimentarios (básicamente herramientas para aprender a programar en BASIC). Estas innovaciones tecnológicas tenían un hueco residual hasta que, ya en la década siguiente, la informática invadió el aula.
Sin embargo, el lápiz y la pluma fuente seguían siendo los reyes. Los niños aprendían a “afilar” la punta de la pluma en un tapón de corcho y a usar frascos de tinta que, inevitablemente, se derramaban de vez en cuando.
La historia del dinero en 6 saltos: trueque, monedas, bancos y appsConclusión: legado de los setenta
La escuela española de los setenta fue un cruce de caminos entre el autoritarismo tradicional y las semillas de un modelo más participativo. Sus aulas, repletas de disciplinarios y lecciones de memoria, también fueron escenario de solidaridad entre alumnos y de ingeniosas artimañas para esquivar castigos.
A día de hoy, el enfoque educativo ha evolucionado hacia metodologías activas y tecnologías digitales, pero la nostalgia por aquel encerado y aquellas voces de profesor resuena en muchos pasillos: “Aprender era un reto, y a veces, hasta una pequeña aventura”.